¿Cómo se entiende que en las universidades argentinas no se lea a Perón? Para admirarlo o para criticarlo; para imitarlo o para denostarlo. Para entender.
Pero no, no se lo lee, ni siquiera
para conocerlo.
para conocerlo.
Pues bien, Perón facilitó las cosas porque permanentemente explicó lo que hacía.
| "Perón era un profesor, un hombre erudito". |
La vocación por enseñar, por transmitir su conocimiento de la política -aunque hay que decir que también creía que la política era un arte y que al que no nacía con ese don le sería muy difícil el oficio- fue una constante en Perón.
En un tramo de Conducción Política, se diferencia en esto de los anteriores caudillos que dominaban la política argentina y que preferían mantener distancia, tener el menor contacto posible con la gente. "Porque el caudillo no era un adoctrinador, ni un maestro, ni un conductor. Prefirió, pues, sustraerse del contacto con la masa. Y decía:: 'No hay que meterse mucho. Se gasta uno…'", escribe Perón.
No hay que avivar giles… dicho en buen criollo. Es el pensamiento de muchos políticos incluso en la actualidad.
"La diferencia que existe entre el caudillo y el conductor es natural -.explicaba en cambio Perón-. El primero hace cosas circunstanciales y el segundo realiza cosas permanentes. El caudillo explota la desorganización y el conductor aprovecha la organización. El caudillo no educa, más bien pervierte; el conductor educa, enseña y forma."
En un tramo de Conducción Política, se diferencia en esto de los anteriores caudillos que dominaban la política argentina y que preferían mantener distancia, tener el menor contacto posible con la gente. "Porque el caudillo no era un adoctrinador, ni un maestro, ni un conductor. Prefirió, pues, sustraerse del contacto con la masa. Y decía:: 'No hay que meterse mucho. Se gasta uno…'", escribe Perón.
No hay que avivar giles… dicho en buen criollo. Es el pensamiento de muchos políticos incluso en la actualidad.
"La diferencia que existe entre el caudillo y el conductor es natural -.explicaba en cambio Perón-. El primero hace cosas circunstanciales y el segundo realiza cosas permanentes. El caudillo explota la desorganización y el conductor aprovecha la organización. El caudillo no educa, más bien pervierte; el conductor educa, enseña y forma."
Perón nunca se cansó de hacerlo. De formar y de dar participación. Hoy se usa el horrible verbo empoderar, pero a eso alude el famoso "bastón de mariscal en la mochila" de cada peronista.
Hay que decir que, pese a la escasa formación "justicialista" que señala Funes, en los 70 hubo una "peronización" de las clases medias. En la actualidad, no puede decirse lo mismo. La transversalidad predicada hace unos años, se tradujo en un entrismo de esos sectores con agenda y todo.
A 45 años de la desaparición física de Juan Domingo Perón, tres veces presidente constitucional de los argentinos, ya va siendo hora de que su trayectoria pueda ser estudiada sin ser objeto de disputas.
Esperemos que la tendencia incipiente que se dibuja en algunos ámbitos universitarios se sostenga y de los claustros se extienda al terreno de la acción política.
Parafraseando a Funes, podemos decir que
"La censura antiperonista ya no existe, falta vencer por completo el prejuicio academicista".
Claudia Peiró
Infobae.com
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